- 4 llits de la unitat d’intermitjos TANCATS.
- Tancament d’una planta sencera i parcialment una altra (46 llits hospitalaris). En total te 7 plantes.
- Tancament; 3 quiròfans de tarda + 1 quiròfan pel matí.
Los empleados llevan 14 semanas manifestándose. - LLUÍS MILIÁN
Cati Ródenas diluye antibióticos para ahorrar. «Siempre hasta el mínimo correcto, sin que repercuta en riesgo para la salud, pero es uno de los recortes en el material», cuenta esta enfermera del Joan XXIII. «El ambiente aquí no es agradable. La información no llega», añade. «La situación es de indignación. Cada vez estamos más limitados. A ningún profesional le gusta decir a un paciente que no puede operar y que va a tener que marcharse. La nula relación de los directivos hacia los trabajadores ha creado mal ambiente», lamenta el doctor Emili Mayayo.
Sus quejas son también la de todos los trabajadores que por 14ª semana consecutiva se han reunido en asamblea ante la puerta del hospital para protestar por los ‘tijeretazos’ en la salud. El centro de referencia de la sanidad pública provincial (44 años ininterumpidos de servicio, 400.000 horas de actividad y tres millones de urgencias) se encuentra en la encrucijada.
El efecto de los recortes deriva en otros temores, más allá de las condiciones de trabajo y la bajada en la calidad asistencial: el miedo a perder el liderazgo sanitario en la provincia, la amenaza de que la mutua privada utilice las instalaciones –lo permitirá en breve la Ley Ómnibus– y la necesidad (o no) de construir un nuevo Joan XXIII.
La mayoría de las partes cree que el edificio ha quedado obsoleto y que, antes que remiendos parciales, se precisaría un inmueble nuevo. El delegado de Salut en Tarragona, Josep Mercadé, ha dicho que hay que «reflexionar» para elegir entre esas dos opciones, aunque él considera que lo mejor es construir. «Es sólo una idea», matiza.
Se busca la mejor fórmula
¿Pero cómo encaja una inversión de unos 100 millones de euros en un contexto de crisis? «Si tenemos que recortar un 10% del presupuesto para Joan XXIII y estamos dejando de dar servicios, ¿cómo se puede hacer un nuevo hospital? Esto sólo es entretener a la gente», denuncia Mayayo, partidario desde hace años de esta nueva edificación. «Tarragona necesita un hospital fuerte de referencia, sea del proveedor que sea. Si Joan XXIII y Santa Tecla se tienen que unir, que se unan. Es un tema que hay que hablar entre todos, dejando las cosas claras. Hay que ser sensatos y coherentes, no dar palos de ciego», dice Mayayo.
Entre empleados y sindicatos, escepticismo. «Decir que se quiere construir un nuevo hospital puede ser la excusa perfecta para dejar de hacer cualquier otra intervención que pueda ser necesaria», dice Gaspar González, del sindicato CATAC-CTS.
«Tarragona necesita un gran hospital. Si debe ser de gestión mixta o pública es la duda. Puede ser un gran consorcio, una alianza», cuenta Ferran Aiximeno, de la Junta de Personal.
Salut ha dicho que son compatibles las reformas (se construye el párking y, según el Govern, está previsto licitar la séptima planta) con un nuevo edificio. Francesc Sancho, secretario de Estratègia i Coordinació de Salut, añade: «Cuando se estabilice la situación, hablaremos con el consistorio y decidiremos si Santa Tecla y el Joan XXIII deben estar juntos».
¿Qué dicen los políticos de ese consistorio? La apuesta es unificar. El alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, cree en un nuevo Parc Sanitari, sea en el Llorito o en el entorno del actual Joan XXIII. CiU confía decididamente en un consorcio entre lo público y privado, igual que el PP. Sólo así, hermanando, se podría salvar la capitalidad en términos sanitarios. El concejal Alejandro Fernández (PP) es contundente: «El gobierno tripartito decidió el desmantelamiento del Joan XXIII y la liquidación de la capitalidad sanitaria. CiU se ha sumado a ello. Me gustaría equivocarme pero creo que la voluntad de Sagessa es entrar también en Tarragona. Estoy convencido de que se tiene decidido el desmantelamiento para dejarlo en un sociosanitario y en un CAP».
Ballesteros cree que «no se puede hablar de desmantelamiento pero hay que estar alerta». El alcalde se reunió con Mercadé hace dos semanas: «Le trasladé mi preocupación. Sólo hay una buena noticia: que el CAR de Campclar sí está en los presupuestos, pero el resto no. No se hará el edificio de I+D, ni la séptima planta. Se condena al Joan XXIII a perder la referencia y la capitalidad».
«Si vas restando especialidades lo abocas a ser un hospital comarcal, con intervenciones básicas. Cualquier operación más compleja te obliga ir a Barcelona. Desconocemos lo que puede haber en cartera», dice Gaspar González. En cartera, según la versión oficial, no hay demasiado. Los trabajadores critican la poca información ofrecida por la gerencia, que de momento no concede entrevistas y no ha podido aportar su voz a este reportaje. «El problema es la situación de incertidumbre y que no se concreta exactamente el plan de recortes», denuncia Fernando Vizcarro, presidente del Col·legi de Metges de Tarragona.La dirección sólo se ha pronunciado para anunciar la renovación del 70% de los contratos que finalizaban el 30 de junio (el 30% restante se integrarán en sustituciones), tranquilizando así a los sindicatos, que pusieron el grito en el cielo amenazando con la previsión de que 250 contratos no se renovarían.
‘No se está recortando bien’
Vizcarro se lamenta de que las cosas no se están haciendo bien: «Habíamos quedado en que cualquier recorte debería pasar por el consenso de profesionales. Por lo que a mí me llega, no se está haciendo así. El control del gasto debe preservar aquellas actividades asistenciales. Se puede recortar por otros sitios». ¿Hay peligro de perder la capitalidad sanitaria? «Nos preocupa muchísimo. Vamos a luchar por que no sea así», cuenta.
Desde Salut, Josep Mercadé rechaza todas las amenazas de desmantelamiento: «No tenemos ninguna previsión de que el Joan XXIII deje de ser el hospital de referencia. Trabajamos para que no sea así. No sé por qué existe ese fantasma».
El temor de trabajadores a perder el liderazgo se ha disparado con un informe de Catsalut que reordena los servicios terciarios en Catalunya. El Servei Català concentrará la alta especialización en pocos centros de Barcelona y en el Trueta de Girona. El pretexto es promover una mayor «eficiencia y calidad» del sistema y ahorrar unos 15 millones. En el planning, ni rastro del Joan XXII ni del Sant Joan de Reus. Desde Salut, se afirma que esa nueva planificación no afectará al centro. «A nosotros esa reducción del terciarismo no nos afecta porque ya no se hacía. Lo único que nos atañe es en la cirugía oncológica, en intervenciones como el cáncer de esófago. Se considera que debes tener una mínima cantidad de intervenciones para poder operar. También puede afectar en la cirugía maxilofacial. La voluntad es mantener al máximo este tipo de operaciones», cuenta Mercadé. «No puede ser que todo esté concentrado. No podemos hacer que la gente se desplace a Barcelona. Será más gasto para los ciudadanos», asume Vizcarro.
Otras voces denuncian que la reordenación de la alta especializada (la cirugía oncológica compleja pasará de aplicarse en 20 centros catalanes a siete) sí repercutirá. «Algunas intervenciones de maxilofacial o neurocirugía se tendrán que hacer en Barcelona», cuenta Mayayo. «Es volver a un modelo de hace 15 años, en el que toda la actividad terciaria se realizaba en Barcelona», se queja Gaspar.
¿La amenaza es Reus o Barcelona? Nadie sabe concretar, pero todos coinciden en que existe. Habla Ballesteros: «En estos momentos la amenaza está en el Sant Joan de Reus, una gran máquina que necesita mucho alimento. No podemos volver a los 60, en los que incluso para hacer la cirugía mayor ambulatoria tengamos que ir a Barcelona. Lo que ahorramos en infraestructura o servicios lo tendremos que pagar en traslado sanitario», cuenta el alcalde. Victòria Forns, desde CiU, es crítica con la competencia de Reus: «El tripartit impulsó una megainstalación a 13 kilómetros de Tarragona. La solución pasa por preservar el Joan XXIII y velar por sus servicios. Las medidas tomadas son dolorosas pero la situación económica es herencia del tripartit».